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Seguros 26/03/2015 | Ricardo Faerman, Cebs
La tragedia de Germanwings y el Seguro
En materia de riesgos, estos pueden mutar hasta hacerse irreconocibles, y sorprender a las victimas solo cuando ya es muy tarde para prevenir.

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Si bien cada día despegan sin novedad 17.000 vuelos operados por aviones AIRBUS 320 y la posibilidad de estar envuelto en un accidente en una de esas máquinas es menor a 1 en 7 millones, no hay tal cosa como “peligro neutralizado”. En materia de riesgos, estos pueden mutar hasta hacerse irreconocibles, y sorprender a las victimas solo cuando ya es muy tarde para prevenir.
 
En la Comunidad Europea para el caso de un accidente aéreo que le cueste la vida al pasajero, no hay límites en cuanto al monto que se puede reclamar a la compañía aérea.
 
Si el reclamo del pasajero es de hasta 113.100 derechos especiales de giro (u$s 150,000 aproximadamente) el reclamo es incontestable y la aerolínea debe pagar sin protestar ni interponer recurso alguno.
 
La aerolínea también está obligada a anticipar 16,000 derechos especiales de giro dentro de los 15 días a los familiares para ayudarles a sobrellevar las consecuencias financieras del accidente.
 
Como en todos los accidentes, el actor –seguramente familiar de la víctima- basara su reclamo adjudicando la culpa a la aerolínea la que a todas luces es responsable por las acciones de sus pilotos que tienen a cargo el destino de los pasajeros.
 
En el accidente Germanwings  4U9525  (AIRBUS 320) todo indica que el co-piloto Andreas Lubitz (28) mato deliberadamente a todos los pasajeros.
 
¿Suicida o Terrorista-Kamikaze? Eso no está claro, todavía.
 
Lo que sí ha quedado demostrado que el piloto respiraba tranquilamente antes del accidente, por lo que crece el convencimiento de que se suicidó o cometió un acto terrorista.
 
El hecho de que el también haya resultado víctima de sus actos no modifica el escenario anterior.
 
Según mencionan periódicos del Reino Unido, Andreas Lubitz tenía una póliza de seguros de vida de $2.5 millones de dólares y su familia estaría – a pesar de los hechos – en condiciones de reclamar la indemnización.
 
El propio presidente de la aerolínea ha dicho que se quedó “sin palabras” cuando el fiscal de Marsella Brice Robin afirmó que el Piloto no pudo regresar a la cabina de comando porque el co-piloto materialmente se lo impidió.
 
El CEO de Lufthansa por su parte, Carsten Spohr, avaló la teoría de que Lubitz ocasionó el accidente.
 
En principio el piloto tenía una clave para abrir la puerta del cockpit, pero el co-piloto habría accionado un mecanismo que demora en cinco minutos la apertura.
 
Este último detalle no es menor, ya que hace no mucho tiempo otra aeronave del mismo grupo del tipo AIRBUS 321 había entrado en descenso indeseado por un error técnico y solo la habilidad de los pilotos evito un desastre inminente.
 
La repetición del hecho en otro avión no parece consistente con el impedimento al piloto de su regreso a la cabina.
 
La pérdida de la ya amortizada aeronave (casco) de valor no superior por su antigüedad a los $7 millones de dólares y los daños al medio-ambiente o propiedades en tierra, parecen representar –financieramente- un tema menor ante la envergadura del siniestro de responsabilidad civil que asoma sobre los libros de la líder Allianz y su socia en el negocio AIG junto a otros suscriptores que tomaron parte en el riesgo.
 
En defensa de legítimos intereses habrá demandas de los damnificados directos por la muerte de 144 pasajeros y 6 tripulantes y otros afectados en forma menos directa pero justificable.
 
Una norma del año 2004 exige que las aerolíneas contraten un seguro de no menos de 250.000 DEG (u$s 350,000) para compensar a los pasajeros en un caso como este. Esta cifra solo es indicativa, ya que los damnificados pueden reclamar por mucho más dinero y la aerolínea puede ofrecer menos, aun cuando siempre con el piso antes mencionado de 113.100 DEG.
 
Como antecedente en la UE, destacamos el accidente de SPANAIR de 2008 con un número similar de victimas (154) de los cuales un grupo de 32 de ellos reclama a MAPFRE una indemnización de 43 millones de Euros y la aseguradora ofrece 4.7 millones, por lo que el tema aún se encuentra en los tribunales de la Península Ibérica donde la aseguradora sigue pleiteando con los herederos de las víctimas del accidente sufrido por su asegurado.
 
Las pérdidas de ALLIANZ y sus co-suscriptores no serán las únicas pero si las mayores. Cada pasajero tiene seguramente sus propios seguros de vida, de accidentes y de repatriación de restos a través de las empresas de seguros del viajero.
 
El riesgo contingente de que un piloto se suicide asesinando a todos sus pasajeros ya debe ser considerado rutinariamente como potencial y debiera de obligar a nuevas medidas de precaución. Entre ellas la de permitir que dos miembros de la tripulación en conjunto puedan abrir el cockpit de ser necesario y la de realizar a ciertos pilotos exámenes psicológicos de cierta profundidad, incluyendo la búsqueda de antecedentes familiares y el rastreo de vínculos inadecuados (para este tipo de oficio, obvio).
 
En los últimos 17 años este es el sexto caso donde el siniestro es adjudicado a un probable suicidio del piloto o el copiloto, hora de ir sacando este caso del placard de lo improbable para ser listado en el frente de la póliza.
 

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sobresobre
comentarista
Ariel Donnini
"Lubitz ocasionó el accidente" es un oxímoron. Porque si fue ocasionado, no es accidente. Para este caso me parece más adecuado usar la "evento" que otras más comunes como accidente, siniestro, etc.
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