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21/02/2021 | Buenafuente
Jekyll & Hyde campan a sus anchas y entre nosotros
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Si seguimos insistiendo en que una persona puede ser uno u otro, ético o villano, en función de dónde está y de las presiones a que se ve sometido ¿tendremos que hablar también de bipolaridad?

Por Carlos Lluch, corredor de seguros (España)

Cuando Robert Louis Stevenson escribió "El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde" no sé si imaginaba que algún día todos nosotros podíamos hallarnos en la piel del abogado Utterson pasmados ante la facilidad con que un buen padre de familia se transforma en bestia tan solo cruzando el umbral de un despacho.
 
Hoy sería muy fácil identificar en la cumbre de muchas grandes empresas, Estados o Administraciones Públicas a personas que podríamos identificar como sociopatas pero, además, si seguimos insistiendo en que una persona puede ser uno u otro, ético o villano, en función de dónde está y de las presiones a que se ve sometido ¿tendremos que hablar también de bipolaridad?
 
Jekyll & Hyde es solo una alegoría de lo que tenemos ante nuestras narices.
 
Puede que nuestros malvados, al igual que ocurre con otra figura alegórica como es el Licántropo - que se nutre de la vida de sus semejantes para alimentar su maldición - sean también víctimas y sufran por el dolor que causan. Intento imaginar algunas veces cómo se siente un empleado de banca que colocó unas preferentes, un swap o un seguro a prima única a quien no debe por cumplir un objetivo comercial que le permitirá conservar su empleo y alimentar a su familia pero no consigo empatizar con él. No puedo.
 
Pesa más, para mí, el dolor de la víctima que el sufrimiento del victimario.
 
La última aventura con que nos castiga la banca española es con la amenaza (sacada de la manga por la necesidad de mantener niveles de beneficios de otra época) de sacudirnos con comisiones de mantenimiento de cuenta a no ser que vinculemos con ellos productos que tenemos contratados en otras partes. Va desde seguros a planes de pensiones, tarjetas y otros que detectaron que forman parte de la cartera de gasto de familias y empresas.
 
Desde luego, si nos captaron con cuentas libres de tales comisiones no pueden ahora someternos de este modo. El empleado del banco, ese lobo-hombre que es amoroso en casa sabe sacar los dientes en la sucursal. Nos va a mentir, nos va a ocultar los derechos que nos protegen, porque a él alguien de arriba le ha dicho que si no aprieta tu garganta hasta que cedas va a pasarlo mal en términos de sobresueldo o, incluso, con amenaza de pérdida de empleo.
 
En lugar de hablar con su Sindicato o en lugar de emplear el buzón de denuncias anónimas que toda empresa debe tener para asegurar que existe cumplimiento normativo, el lobo-hombre accede a ese acto vil de extorsión. ¡Igual "le pone"! No en vano el autor Kevin Dutton afirma que en el sector financiero hay hasta un 50% de personas con perfil psicopático funcional (algunos no matan porque sus actos de dominio satisfacen su necesidad). Puede parecer que soy duro, extremista, pero ¿os habéis preguntado por qué una empresa comercial aplica técnicas de la Cosa Nostra y vulnera sin descanso derechos fundamentales de los consumidores, esto es, la Ley? ¿Cómo se llama a los que transgreden voluntariamente y masivamente la Ley?
 
Creo que ha llegado un momento en que el ciudadano tiene que decir "¡basta!"
 
Imaginad que vais a comprar un pollo y no os lo venden si no compráis cinco litros de aceite. O que vais a repostar combustible y os quieren cobrar 2€ por litro salvo que compréis un ambientador y una garrafa de limpiacristales. Imaginad que vais de viaje y el hotel espiara todos vuestros movimientos y llamadas para sacar tajada de ello. ¿Lo toleraríais? Pues eso hace el banco.
 
Pero, además, está probado que en el banco los seguros llegan a ser hasta el 60% más caros que en el mercado libre; en cierta financiera de furgonetas he detectado que llega a costar el seguro de vida el 300% de lo que cuesta en mi correduría. No estáis ahorrando la comisión, solo la pagáis de otro modo.
 
Eso no sería muy grave si no fuera porque, además, os colocan seguros malos y mal gestionados. Lo sé porque llevo más de 12.000 asistencias a consumidores víctimas de estas prácticas. Por cierto, supieron que eran víctimas cuando se encontraron ante el siniestro en su hogar o su coche o ante el fallecimiento de la persona asegurada.
 
¿No os lo creéis? Bueno, es natural. ¿A quién le cabe en la cabeza que un banco abuse de su cliente? Olvidad todas las movidas existentes en cláusulas suelo, IRPH, multidivisa, derivados, etc. La bondad y la calidad de sus propuestas están fuera de toda duda. 
 
Las 24 horas del día son las mismas para todos. Añado, si os parece bien, que las 24 horas del día deberían ser iguales para uno mismo; al menos en el plano ético o uno tendrá que saber que en su interior conviven el hombre y el lobo depredador, Jekyll y Hyde. ¿Qué harán los demás con el depredador? ¿Poner la yugular?

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