¿Pueden las aseguradoras ayudar a impulsar el cambio hacia la descarbonización?

Las compañías de seguros líderes están adoptando políticas de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero

A medida que las preocupaciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) se vuelven cada vez más importantes en el mundo empresarial, las compañías de seguros están emergiendo como actores potencialmente clave en el alejamiento de los proyectos impulsados por combustibles fósiles.

El reciente lanzamiento de la Net-Zero Insurance Alliance (NZIA) convocada por la ONU refleja un cambio radical en curso en la industria global de seguros.
Inaugurada en julio, la NZIA reúne a ocho de las aseguradoras y reaseguradoras más grandes del mundo, cada una de las cuales está comprometida con la transición de sus carteras de suscripción a emisiones netas de gases de efecto invernadero cero para 2050.

Los miembros de NZIA (AXA, Allianz, Aviva, Generali, Múnich Re, SCOR, Swiss Re y Zúrich) establecerán objetivos intermedios basados en la ciencia cada cinco años e informarán anualmente sobre su progreso.

Los ocho ya son miembros de la Net-Zero Asset Owner Alliance. También convocado por la ONU, este grupo de 53 inversores institucionales ha estado trabajando hacia objetivos de descarbonización basados en la ciencia para 2025 desde principios de 2019. Según su manifiesto, los fondos de pensiones y las compañías de seguros “tienen un papel clave que desempeñar para catalizar la descarbonización de la economía global e invertir en resiliencia climática”.

Un mercado en contracción

Un área en la que las aseguradoras están desempeñando un papel fundamental es la reducción del uso mundial de carbón.
A principios de este año, el banco multinacional francés Société Générale publicó un informe que señalaba que los proyectos de carbón no son económicamente viables sin seguro. Señaló que, por esta razón, “la industria de seguros puede, casi por sí sola, ejercer presión sobre los productores de energía del carbón, lo que otras industrias están en peor posición para hacer”.

A nivel mundial, muchas aseguradoras ya han tomado medidas importantes para deshacerse del carbón. Para fines de 2020, al menos 65 aseguradoras con activos totales de 12 billones de dólares se habían comprometido a desinvertir o no realizar nuevas inversiones en carbón; esta cifra fue de 4 billones de dólares en 2017.

Las empresas europeas y australianas han sido pioneras en este sentido. Por ejemplo, en 2019, el gigante australiano de seguros Suncorp anunció que ya no invertiría, financiaría ni aseguraría nuevas minas de carbón térmico o centrales eléctricas, y que no suscribirá ningún proyecto de carbón térmico existente después de 2025.

Las aseguradoras asiáticas han tardado más en tomar medidas sobre el carbón, pero hay indicios de que esto está cambiando. Por ejemplo, en junio, las tres principales aseguradoras en cuanto a vida de Corea del Sur anunciaron que ya no proporcionarían cobertura para nuevos proyectos de energía a base de carbón.

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Mientras tanto, las aseguradoras en Estados Unidos se están quedando atrás: pocas han tomado medidas significativas y las compañías norteamericanas de seguros aún tienen una inversión combinada de 90.000 millones de dólares en carbón.

En términos generales, sin embargo, se han logrado avances significativos en el carbón. Muchos en la industria ahora anticipan que ahora comenzará a alejarse del petróleo y el gas.

Hasta ahora, Suncorp es la única aseguradora global importante que ha dicho que ya no financiará ni asegurará directamente nuevos proyectos de petróleo y gas, un anuncio que hizo la compañía en agosto del año pasado. También está programado para eliminar gradualmente el financiamiento y la suscripción para la exploración o producción de petróleo y gas para 2025.

No obstante, el impulso está creciendo y la rápida contracción del mercado del carbón es una señal de la capacidad de las aseguradoras para impulsar la descarbonización.

Descarbonizar las economías emergentes


El alejamiento de la industria de seguros de los hidrocarburos servirá para acelerar las transiciones energéticas de numerosos países.


Muchas de las economías emergentes del mundo ya están aumentando su inversión en energía limpia.

En julio, dos ‘think tanks’ ambientales, Carbon Tracker del Reino Unido y el Consejo de Energía, Medio Ambiente y Agua de la India, publicaron un informe que pronosticaba que el 88% del crecimiento de la demanda de electricidad entre 2019 y 2040 provendrá de los mercados emergentes.

Dado que la energía renovable es más barata que la energía basada en combustibles fósiles en el 90% del mundo, el informe sostiene que muchos de esos países darán el salto directamente a las energías renovables, sin construir una infraestructura energética basada en combustibles fósiles.

Muchos mercados emergentes ya han realizado esa transición. Por ejemplo, el informe observa que Egipto y Argentina han pasado del gas directamente a la energía solar y eólica, sin pasar por la nuclear o la hidroeléctrica, lo que habría constituido un desarrollo lineal más tradicional.

Mientras tanto, países como Kenia o Nigeria podrían evitar los combustibles fósiles por completo y desplegar una red basada completamente en energías renovables.

Sin embargo, el informe señala una falta de capital suficiente para que los mercados emergentes desarrollen su capacidad renovable.


Se invirtieron unos 2,6 billones de dólares en energía renovable entre 2010 y 2019, pero entre los mercados emergentes, solo China, India, Brasil, México y Sudáfrica pudieron asegurar inversiones de más de 20.000 millones de dólares.

Sin embargo, dado que los inversores institucionales, como las aseguradoras, buscan cada vez más mejorar sus credenciales ESG favoreciendo las energías renovables, es probable que esta situación cambie.

Un factor que complica la situación es la demanda desigual y persistente de ciertos combustibles fósiles en los mercados emergentes.

Por ejemplo, China e India representan hoy el 65% de la demanda mundial de carbón; por el contrario, se prevé que para 2025 la UE y los EEUU representarán menos del 10%.

De hecho, China es la única economía importante en la que la demanda de carbón creció en 2020, y en la India, la minería del carbón genera más de medio millón de puestos de trabajo.

Estos ejemplos dan una idea de algunos de los desafíos asociados con la implementación de una transición energética integral entre los mercados emergentes. Sin embargo, a la luz de su influencia definitoria, el cambio continuo de la industria de seguros desde el carbón es motivo de optimismo.

Fuente: Oxford Business Group